We Are the Generation That Doesn’t Want Relationships (English-Spanish translation)

We Are the Generation That Doesn’t Want Relationships (English-Spanish translation)

@marcobertoliphotography@marcobertoliphotography

*This post originally appeared on ThoughtCatalog. 

By Krysti Wilkinson

We want a second coffee cup in our Instagrams of lazy Saturday mornings, another pair of shoes in our artsy pictures of our feet. We want a Facebook official relationship everyone can like and comment on, we want the social media post that wins #relationshipgoals. We want a date for Sunday morning brunch, someone to commiserate with during the drudge of Mondaze, a Taco Tuesday partner, someone to text us good morning on Wednesday. We want a plus one for all the weddings we keep getting invited to (how did they do it? How did they find their happily ever after?). But we are the generation who doesn’t want a relationship.

Queremos una segunda taza de café para las fotos de Instagram de los domingos por la mañana, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que a todo el mundo pueda darle a “me gusta” y comentar, queremos una publicación que supere #relationshipgoals. Queremos tener a alguien con quien ir de brunch los domingos por la mañana, con quien compadecernos  en los lunes de mierda, con quien comer tacos los martes y que nos envíe un mensaje de buenos días los miércoles. Queremos un +1 para las bodas a las que nos invitan (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.

We swipe right in hopes of finding the right person. We try to special order our soulmate like a request on Postmates. We read “5 Ways to Know He’s Into You” and “7 Ways to Get Her to Fall For You,”. We invest more time in our Tinder profiles than our personalities.Yet we don’t want a relationship.

Hacemos swipes a la derecha con la esperanza de encontrar a la persona adecuada. Como si tratáramos de hacer un pedido a domicilio de nuestra alma gemela. Leemos artículos como ‘Cinco maneras de saber que le gustas’ o ‘Siete maneras de que se enamore de ti’. Invertimos más tiempo en nuestros perfiles de Tinder que en nuestras personalidades. Y aun así no queremos tener una relación.

We “talk” and we text, we Snapchat and we sext. We hangout and we happy hour, we go to coffee and grab a beer – anything to avoid an actual date. We private message to meet up, we small talk for an hour only to return home and small talk via text. We forgo any chance of achieving real connection by mutually playing games with no winner. Competing for “Most Detached,” “Biggest Apathetic Attitude,” and “Best at Being Emotionally Unavailable,” what we end up actually winning is “Most Likely to Be Alone.”

‘Hablamos’ y escribimos mensajes, hacemos Snapchats y enviamos mensajes con contenido sexual. Salimos y aprovechamos la happy hour, vamos a tomar un café o a beber cerveza; cualquier cosa con tal de evitar tener una cita de verdad. Nos mandamos mensajes privados para quedar y mantener una charla de una hora solo para volver a casa y enviar mensajes. Evitamos cualquier posibilidad de conseguir una conexión real al jugar mutuamente a juegos en los que nadie gana. Competimos por ser el más indiferente, el de la actitud más apática y el menos disponible emocionalmente. Y acabamos ganando en la categoría de ‘el que posiblemente acabará solo’.

We want the façade of a relationship, but we don’t want the work of a relationship. We want the hand holding without the eye contact, the teasing without the serious conversations. We want the pretty promise without the actual commitment, the anniversaries to celebrate without the 365 days of work that leads up to them.We want the happily ever after, but we don’t want to put the effort in the here and now. We want the deep connection, while keeping things shallow. We long for that world series kind of love, without being willing to go to bat.

Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo de una relación. Queremos cogernos de las manos sin mantener contacto visual; queremos charlas pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un felices para siempre, pero no queremos esforzarnos aquí y ahora. Queremos una conexión profunda siendo superficiales. Deseamos un amor de las world series, pero no queremos batear.

We want someone to hold our hand, but we don’t want to put the power to hurt us in their hands. We want cheesy pick up lines, but we don’t want to be picked up… for that involves the possibility of being set down. We want to be swept off our feet, yet at the same time remaining safely, independently, standing on our own. We want to keep chasing the idea of love, but we don’t want to actually fall into it.

Queremos alguien que nos agarre de la mano, pero no queremos darle a alguien el poder de hacernos daño. Queremos oír frases pastelosas de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten… porque eso implica la posibilidad de que nos puedan dejar. Queremos que nos barran los pies, pero al mismo tiempo ser seguros, independientes, y mantenernos autónomos. Queremos seguir persiguiendo a la idea del amor, pero no queremos caer en ella.

 

We don’t want relationships – we want friends with benefits, Netflix and chill, nudes on Tinder. We want anything that will give us the illusion of a relationship, without being in an actual relationship. We want all the rewards and none of the risk, all of the payout and none of the cost. We want to connect – enough, but not too much. We want to commit – a little, but not a lot. We take it slow: we see where it goes, we don’t label things, we just hang out. We keep one foot out the door, we keep one eye open, and we keep people at arm’s length – toying with their emotions but most of all toying with our own.

No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, “Netflix and chill” y desnudos en Tinder. Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de una relación, pero sin ser realmente una relación. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Queremos conectar un poco, pero no mucho. Queremos ir lentos: ver a donde nos lleva, sin etiquetas, sólo salir. Queremos mantener el pie en la puerta, mantener un ojo abierto, y tener a la gente a medio metro de distancia, jugando con sus emociones pero sobretodo con las nuestras.

When things get too close to being real, we run. We hide. We leave. There’s always more fish in the sea. There’s always another chance at finding love. There’s just such a little chance of keeping it these days.

Cuando la relación se empieza a convertir en algo real, huimos. Nos escondemos. Marchamos. Siempre hay peces en el mar. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo estos días.

We hope to swipe right into happiness. We want to download the perfect fit like a new app – that can be updated every time there’s a hitch, easily compartmentalized into a folder, deleted when we have no more use for it. We don’t want to unpack our baggage – or, worse, help someone unpack theirs. We want to keep the ugly behind the coverup, hide the imperfections with an Instagram filter, choose another episode on Netflix over a real conversation. We like the idea of loving someone despite their flaws; yet we keep our skeletons locked in the closet, happy to never let them see the light of day.

Esperamos encontrar la felicidad como si fuera un swipe de Tinder. Queremos descargarnos a la persona perfecta como si fuera una aplicación; que puede actualizarse cada vez que hay un fallo, guardarse fácilmente en una carpeta y borrarse cuando ya no tiene uso. No queremos abrirnos; o, lo que es peor, no queremos ayudar a nadie a abrirse. Queremos mantener lo feo tras la portada, esconder las imperfecciones con un filtro de Instagram, escoger otro episodio en Netflix que una conversación real. Nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero mantenemos nuestros esqueletos encerrados en el armario, felices de no dejarlos ver nunca la luz del día.

We feel entitled to love, like we feel entitled to full time jobs out of college. Our over-watched Disney VHSs taught us true love, soul mates, and happily ever after exist for everyone. And so we put in no effort, and wonder why our prince charming hasn’t appeared. We sit around, upset that our princess is no where to be found. Where is our consolation prize? We showed up, we’re here. Where’s the relationship we deserve? The true love we’ve been promised?

Sentimos que tenemos derecho al amor, igual que nos sentimos con derecho a un trabajo a jornada completa al salir de la universidad. Nuestra infancia rebosante de VHS Disney nos ha enseñado que el amor verdadero, las almas gemelas, y el felices para siempre existen para todos. Y por eso no nos esforzamos y nos preguntamos por qué nuestro príncipe azul no ha aparecido. Nos sentamos, enfadados porque la princesa a la que buscamos no está en ningún lugar donde encontrarla. ¿Dónde está nuestro premio de consolación? Hemos participado, estamos aquí. ¿Dónde está la relación que merecemos? ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido?

We want a placeholder, not a person. We want a warm body, not a partner. We want someone to sit on the couch next to us, as we aimlessly scroll through another newsfeed, open another app to distract us from our lives. We want to walk this middle line: pretending we don’t have emotions while wearing our heart on our sleeve, wanting to be needed by someone yet not wanting to need someone. We play hard to get just to test if someone will play hard enough – we don’t even fully understand it ourselves. We sit around with friends discussing the rules, but no one even knows the game we’re trying to play. Because the problem with our generation not wanting relationships is that, at the end of the day, we actually do.

Queremos a un suplente, no a una persona. Queremos un cuerpo caliente, no una pareja. Queremos a alguien que se siente a nuestro lado en el sofá mientras navegamos sin rumbo por nuestro muro y abrimos otra aplicación para distraernos de nuestras vidas. Nos queremos mantener a medio camino: pretendiendo que no tenemos sentimientos aunque seamos un libro abierto; queremos que nos necesiten, pero no queremos necesitar a nadie. Jugamos duro para probar si alguien juega los suficientemente fuerte, pero no lo entendemos ni nosotros. Nos sentamos con amigos discutiendo las normas, pero nadie sabe a qué juego estamos intentando jugar. Porque el problema de que nuestra generación no quiera relaciones es que, al final del día, sí las queremos.

 

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